Pero hay algo que ningún motor puede silenciar.
El vacío.
Ese silencio que aparece cuando regresas…
y no hay nadie esperando.
Sin abrazos.
Sin celebración.
Sin esa voz que diga:
“Feliz cumpleaños… pensé en ti.”
Hoy no pido regalos.
Solo una bendición.
Una palabra sincera.
Un pequeño gesto.
Porque a veces, algo tan simple…
puede cambiar completamente el día de alguien.
Si leíste hasta aquí… gracias. 🤍
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